Mostrando entradas con la etiqueta cuarentena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuarentena. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de agosto de 2021

Día 423 al 436: la vida de los otros

Leo a Emily Dickinson: la primer mujer que vivió en el autoencierro.
Todos sus contactos eran epistolares.
Toda su vida transcurrió en los jardines de su casa.

Vivir una peste sin peste.

Vivir la vida por los otros.
Vivir por las flores, por los pájaros, por la poesía.

No puedo leerla sin llorar.
No puedo no pensar en las carencias de esos otros.
Esos otros que pudieron ser uno.
Que son uno.
Je est un autre.

Cómo se hace para poder vivir una vida plena y olvidarse
de los que no pudieron vivirla?

Cómo se hace para tener un sólo alma,
darle de comer y que se calle la boca?








viernes, 20 de noviembre de 2020

Día 240 al 256: entreacto

Se llama al espacio entre un acto y otro acto de una obra.
Habrá otro acto en esta obra?

Más de 250 días y en el medio hubo:

-despedidas
-llanto
-fotos
-cine
-libros
-proyectos
-ausencias
-cumpleaños
-pájaros muchos pájaros
-risas
-tristezas
-amor
-añoranzas
-soledad.
-equilibrio.

Vale la pena hablar?
Vale la pena romper esta quietud?
Romperla con mis palabras?
Romperla conmigo?

Pocas cosas valen la pena, dice en su libro la gran Patricia Severín.




domingo, 25 de octubre de 2020

Día 227 al 230: Aniara

Como todas las noches, antes de dormir, con Julián miramos alguna serie
o,  si es temprano, (cosa muy poco probable) una película.
Ambos amamos el cine de ciencia ficción y aunque nos sentimos decepcionados
muchas veces, siempre insistimos con el tema, porque el amor es así. 

Anoche miramos Aniara, una película sueca de 2018, basada (leo aquí) en
el poema épico del nobel Harry Martinson.
No sé todavía si me gustó o no, es de esas obras en las que el tiempo te revela
finalmente si algo decanta de ella en vos.
Pero sí estoy segura que me devastó, con un dolor infinitamente lento.


Voy a hacer uso del copypaste de esta reseña de Guilherme de Alencar Pinto:

Aniara reemplaza la angustia de la Tercera Guerra Mundial por la ecológica:

diversas catástrofes climáticas hicieron de la Tierra un lugar difícil o imposible
de vivir, y por eso la gente se está desplazando a Marte. Aniara es una especie
de crucero espacial con capacidad para cientos o miles de personas
que hace el traslado a Marte en tres semanas,
durante las cuales los pasajeros pueden disfrutar de atractivos diversos:
restaurantes, bares,fiestas, piscina, gimnasio, deportes, y hasta una sala especial
dominada por una entidad de inteligencia artificial llamada Mima,
que tiene la capacidad de leer las memorias de los presentes y propiciarles visiones
agradables de acuerdo a lo que infiere de la mente de cada uno.
La protagonista, de quien no conocemos el nombre, es la funcionaria
que recibe y orientalos clientes de Mima.

La nave sufre un accidente (se choca con un escombro espacial), se desvía y, al estar
irremediablemente dañado su centro de combustible, ya no es posible maniobrarla.
Es decir, Aniara rumbea en forma 
indefectible hacia afuera del Sistema Solar.
Esta es una excelente premisa para una película de aventura, de héroes usando todo
su ingenio para lograr objetivos casi imposibles, a la manera de Gravedad
(2013, de Alfonso Cuarón) u Operación rescate (2015, de Ridley Scott).
Pero Aniara es lo opuesto y tiene una dinámica muy particular: cada solución
que se propone, cada esperanza o cada propósito quedan sencillamente en la nada.
Y aunque la nave es autosustentable y tiene un vivero de algas suficiente como
para renovar el oxígeno y alimentar a sus pasajeros en forma indefinida,
y aunque los pasajeros son suficientes como para generar la vivencia de una
pequeña ciudad, la mera falta de un proyecto alcanzable va minando
paulatinamente los ánimos.
El desaliento sostenido e irreversible puede ser más triste y más corrosivo
que una desgracia aguda pero localizada.

No podría agregar yo más nada. Solamente esta sensación de entender que cada
uno se siente preso de donde sea.
Un cuarto, una casa, una relación, una ciudad,una pandemia.
Un planeta que no va a ninguna parte
no es más que una jaula inmensa y corrosiva.




 

miércoles, 21 de octubre de 2020

jueves, 15 de octubre de 2020

Día 215 al 220: recordar

Ayer, hablando con Carla, me tiró, como si me contara algo superfluo,
que en este período pandémico lo que no estamos haciendo es fabricar recuerdos. 

Todos los días parece el gran largo día y qué decantará, al final de todos,
qué sedimento quedará con el lujo de los detalles?

El recuerdo se fabrica.
No recordamos los días vacíos, ni la bucólica corrida del reloj hacia ninguna parte.
Recordamos lo que circula, lo que diferencia, lo que salta de lo ordinario.
Recordamos lo que rescatamos.

El resto se diluye como polvo en la gran laguna turbia y voraz del olvido.




.





viernes, 9 de octubre de 2020

Día 206 al 214: la lista

214 días mirando a la muerte para cuidar la vida.

214 días sobreviviendo, reptando, arañando las paredes, las puertas, las sábanas.

Viviendo para adentro, con una sed de vida que, creo, sólo tuvimos al nacer.

Pero miramos la muerte.

O mejor, ella nos mira de frente.

Y así se fueron muchos.

Así se fue Mariela, mi jefe Eduardo, tantos otros conocidos, familia, músicos, artistas.

Así se fue el estudio y el jardín Botánico y el río.

Los amigos que ahora sólo son un avatar, los chats que devuelven todo 

menos el abrazo.

Una larga lista, como un remito en la oficina central.

Así la vida hecha cine, hecha trizas, pelusas de una gran trama.

Todo cambia.
Todo, espero, recambie.

Hasta la gata ha cambiado su nombre, ahora se llama Graciela Borges.





miércoles, 30 de septiembre de 2020

Día 202 al 205: saber

Cada primavera siento que el mundo se rehace,
borra el proyecto anterior
y carga uno nuevo.
Será así hasta que salga, me digo.

Cómo saber si estamos en el final de un mundo
o el comienzo de otro?
El momento exacto del tiempo.
Cómo saber?

Ayer fui de mi tía, le llevé el texto escrito en su nombre.
Quiero decir las cosas que importan.
No quiero decirlas después del tiempo.

Vimos flores, pájaros, sombras de sol en el piso.
Hablamos con palabras verdes de patio.
Al final de la tarde, cuando me volvía
le dije, como en un secreto:
dentro del tupper hay una cartita para vos.
Le dije, como si fuera la última vez mía en el mundo.
Porque yo no lo sé, quién lo sabe,
cuándo viene lo último o lo primero.







sábado, 26 de septiembre de 2020

Día 188 al 201: in visible

Y, si de pronto
me volviera
invisible como los días?

Un paisaje más
afuera
de una ventana cerrada?.

Incolora, aséptica.
Bien lejos
de todo corazón que manche.




miércoles, 16 de septiembre de 2020

Día 180 181: símbolos.

Después del 2000, los Blackberry fueron unos.
Luego más cerca del 2014 las Cafeteras Express.
Resulta ser que ahora son las mopas o los termos Stanley.

Los objetos que te definen, que te anotan en la lista.
De ser, de parecer. (Al fin de cuentas, parecer hoy es ser).
La homogeneidad del paisaje es el paisaje.
.
El rock, ya lo sé, lo sé bien, ha muerto hace rato.

Lo único que podés todavia elegir
es la cuerda que mejor te combina con el bozal.



jueves, 10 de septiembre de 2020

Día 175: mensajes

Hoy me pasó algo muy peculiar.

Me encontraba limpiando el baño, más precisamente la ducha, tratando de sacar
los cabellos que las mujeres de esta casa vamos pegando, sin querer, sobre los azulejos
al bañarnos, cuando en una milésima de segundo antes de sacarlos con el paño,
veo algo insólito.

Duró lo que dura un pestañeo, pues el trapo, inmediatamente abocado a la costumbre, 
no hizo nada por dejar evidencia.

En la pared blanca, escrito con cabello, leí la palabra PUTO.

( Recién también, en un capricho del sol, la bella Lucrezia Panchiatichi que ilustra mi 
Condesa Sangrienta, me mira así, certificándome)



























miércoles, 9 de septiembre de 2020

Día 174: el lugar

Todo arde.

Seguir adelante arde.
Dejar algo atrás arde.
Olvidarse arde.
Discutir arde.
Aceptar arde.
Reclamar arde.

Pero más tarde o más temprano 
nos damos cuenta
que el lugar es intercambiable.

Somos figuritas
ardiendo y haciendo arder
estúpidamente,
porque el fuego, finalmente, lo quema todo.
Esta orilla
y la otra también.






martes, 8 de septiembre de 2020

Día 171 172 173: humo

Esta manía de decir una y otra vez
las mismas palabras los mismos silencios


la estela de un avión parte el cielo en dos mitades
que siempre
    se vuelven
                a unir.





sábado, 5 de septiembre de 2020

Día 167 168 169 170: un sábado cualquiera

Ya no importará tocar?


Nos conformaremos con
         los ojos, la ilusión, la pantalla?
Una voz salida de parlante
un vestuario desvestido
un abrazo en bytes

Ya no importará lo íntimo
        lo sensual lo primitivo lo fugaz?

Seremos como peces hundidos 
en un infinito número gris?

Pero ahora entonces
       ya no nos importará tocar?







martes, 1 de septiembre de 2020

Día 165 166: tema composición: mi tía

Hoy quiero hablar de mi tía.
No hay un por qué, no es su cumpleaños, no ha partido,
no ha sido noticia por nada especial estos días.
Pero quiero hablar de ella.
De lo que es una infancia con tía.
Una adultez con tía.

Una tía que me hizo conocer a María Elena Walsh,
a Edgar Allan Poe,
los cuentos de vampiros,
el exquisito perfume de las rosas.

Una tía que me hacía sanguchitos al volver del colegio,
que me llevaba a tomar la merienda a las casas donde trabajaba.
Una tía que siempre me habló de libros, sapos, césped
con la misma pasión que pone al cocinar el mondongo.

La tía lobizona, como sospechábamos con mi amiga,
la de los ojos vidriosos, punzantes como espinas,
la que, seguro, sabe más de lo cuenta.

Con ella descubrí un mundo a lo Silvina Ocampo
sin haber leído a Silvina Ocampo.
Con ella descubrí que un jardín puede ser un castillo secreto
donde habitan más voces que silencios.
Que un colibrí te busca cuando tiene sed
y te llama cuando se inunda de abejas el bebedero.

Una tía que te habla de fanstasmas con la misma certeza
que te cuenta una noticia escuchada en la radio.

La que me sigue mimando con comidas deliciosas de tía
que sabe que hay un mundo de infancias que se continúa
siempre con el mundo adulterado de la adultez.
La que sigue comentándome las historias de los libros
con la misma avidez de aquella niña que leía bajo la cama.

La que sabe más que muchos y la que nadie tiene más que yo.

Además,
su nombre es de garganta golosa untada con pétalos:
Gladys.





domingo, 30 de agosto de 2020

Día 164: domingo

Para qué uno escribe?
Para qué uno fotografía?
Creo que uno escribe para olvidarse que va a morir.
Uno saca fotos para olvidarse que va a morir
y que lo que retrata también se va a morir,
más tarde o más temprano.

Es aterrador esperar la muerte sin hacer nada.

Es aterrador
la muerte, escribir, fotografiar, esperar.
El domingo.





jueves, 27 de agosto de 2020

Día 160: lo singular

Elon Musk mostrará, mañana viernes,  un dispositivo Neuralink operativo que
funcionará como conector entre el cerebro y la inteligencia artificial.

La máquina es, según la compañía, capaz de implantar seis hilos (192 electrodos)
por minuto y sin tocar los vasos sangúineos.
Toda la información recogida por los hilos se transmite a un dispositivo situado en
la cabeza, previsiblemente detrás o encima de la oreja. Dicho dispositivo tiene un
puerto USB que se puede conectar a una computadora para exportar dichos datos
para su posterior procesado o hacerlo en forma inalámbrica.
El científico y empresario aseguró que Neuralink permitirá escuchar música
directamente en el cerebro a través de un chip o controlar el nivel de hormonas
para usarlas en nuestro beneficio.

Yo sé que parecen buenas noticias.
Yo sé, incluso, que son buenas noticias.
Pero todo lo bueno también es malo según quién tenga el control.

Así es cómo ahora ya no será exclusividad de los medios de comunicación decirte
cómo pensar, alterar tu percepción y manipularte.
Ahora estarán dentro, literal y absolutamente.
Ellos serán tu cabeza.

Así es como se empieza.
Así es como se termina con el ser único, diferente, autónomo.
El principio del fín de una era:
la del ser singular.



miércoles, 26 de agosto de 2020

Día 156 157 158 159: avatar

Antes de esta pandemia, creía que lo que uno más extrañaba en la ausencia del otro
era su voz. La voz, que es lo primero que se olvida cuando alguien muere.

Pero ayer, en medio de mi cumpleaños, entendí que ahora extrañamos los rostros.
El llamado telefónico pasó a ser video llamada, encuentro online, meeting.

Será el rostro lo que olvidemos primero en este nuevo nivel del juego?

Será la sonrisa, la ilusión de estar cerca, el abrazo simulado que intenta competir
con el que te hacía temblar como una hoja?

Será este nuevo nivel del juego como este pájaro raro, negrísimo,
que recién gritaba desde el árbol para que mis ojos no llegaran a tiempo?

Los ojos, esta mirada incompleta, no son más que ojos de avatar
en una era desnuda, tibia, impalpable.




sábado, 22 de agosto de 2020

Día 155: el río

160 días que no veía el río.

160 días que no sentía el viento agrio del este.
160 días que no me dolían los músculos de tanto caminar.
160 días de tanto cielo tanto verde tanto aire.

En el medio, qué pasó con la vida?
Qué pasó con Mariela, con Eduardo, con Manuela, con el estudio en Capital?
Qué pasó con la música y las salidas fotográficas y los asados paternos
y los abrazos y los cumpleaños felices?

Qué pasó con la vida, vida mía,
que sigue latiendo en los mismos
otros cuerpos sin saber dónde seguimos,
sin saber si adelante
queda ahora atrás.




viernes, 21 de agosto de 2020

Día 150 151 152 153 154: Hipo

El trazo de estos días no deja estela.
Es un humito de frío persiguiendo inmortalidad.

Cosas vistas, cosas leídas, cosas escuchadas.
Y un comienzo de poema que me hizo sonreir:

"vos
cada dos segundos
porque la memoria
también tiene su propio hipo"

de Mercedes Romero Russo.




domingo, 16 de agosto de 2020

Día 144 a 149: recreo

Un espacio suspendido en este recreo de la vida.
Pasaron muchas cosas en el mientras: trabajo, muestras, vida.

Llamados para avisar que alguien importante está muriendo.
Llamados para avisar que a veces la vida no.

Alegrías se superponen con las tristezas y al revés
cuando pega es más fuerte.

Repienso:
cuando uno salva un pájaro
siempre se muere otro .