viernes, 11 de marzo de 2022

Día 620 al 631: mi padre

 

Mi papá nunca me preguntó
qué quería hacer, quién quería ser.
Nunca vino a jugar conmigo. Siempre fue al revés.
No había que molestarlo, decía mi madre,
está cansado de trabajar.
No hagan ruido, que duerme la siesta.
Trato de recordar algún momento íntimo
nuestro, sólo nuestro.
Un padre y una hija y nadie más.
Aparecen los viajes al centro mayorista,
yo, de copiloto, bajo el abrumador sol del mediodía.
Siempre pensé que iba con él para escuchar mis cassettes
en el estéreo del auto.
80 km, solos, cantando en la ruta.

En los últimos años, el jazz nos hermanó.
Fuimos como dos chicos hablando con la misma pasión.
Sin embargo, esas noches fueron más cortas que la certeza.
Yo sabía que ya pronto dejarían de ocurrir.
Eso fue lo más cerca que estuvimos uno del el otro.


Nunca supe si tenía miedo de morir,
si tenia miedo de seguir viviendo.
Nunca supe tantas cosas. Ni él de mí.
Nunca me preguntó sobre mi vida,
le tenía terror a disentir.
Nunca preguntó nada realmente profundo de mí.


Con mi padre no hablábamos de cosas importantes.







domingo, 27 de febrero de 2022

Día 604 al 619: lo que no.

Ya no voy a vivir en los 90.
Ya no voy a volver a ser punk, dark, after.
Ya no tendré cinturita de avispa.
Ya no me iré a vivir a otro país.
Ya no más fantasear con ser escritora.
Ya no seré empleada registral.
Ya no creeré más en la incondicionalidad de las cosas.
Ya no volveré a ver tocar a Morrisey.
Ya no habrán más libros de Agatha Christie.
Ya no seré no madre.
Ya no me haré cirugía de nariz.
Ya no podré dejar de usar corpiño.
Ya no luciré uñas largas, larguísimas.
Ya no me volveré a hacer la permanente.
Ya no extrañaré a mi prima Adriana.
Ya no fantasearé con Julio C.
Ya no colgaré posters de Robert Smith.
Ya no volveré a sentir mariposas en la panza.
Ya no volveré a tener padre.
Ya no volveré a decir "pa".
Ya no será el Jardín Botánico mi club.
Ya no tendré la piel lisita.
Ya no me sentiré tan amada, tan deseada, tan feliz.
Ya no tendré tantos amigos.
Ya no volveré a ver a Mariela.
Ni a Roxana.
Ni quizá a Manuela.
Ya no me llevará mi tía a su lugar de trabajo.
Ya no me darán la sortija en la calesita.
Ya habré perdido colores y lugares y sentido.
Ya no cantaré jazz.
Ya no moriré joven.
Ya no estoy como recién llegada.
ni lejos de la salida.
ni en foco, ni encendida.
Ya tengo más ayeres que mañanas.






 

viernes, 11 de febrero de 2022

Día 591 al 603: covid, duelo y verano robado

Finalmente, luego de la muerte de padre, me encontró el Covid.
Me dejó una semana de incertidumbre, un verano robado y una tos permanente.
Da un poquito de bronca, como haber perdido una partida que ibas ganando.
Pero a la vez, sentirme más humana, por compartir algo más con los humanos.

Murió padre y es extraña esta sensación de orfandad.
Nunca tuve una relación muy cercana con él o, mejor dicho, no del tipo de
relación cercana que hubiera querido.
Fue cercana en las pavadas, en la cosa rústica familiar, sí. 
Pero lejana de palabras, de reflexiones, de acompañamiento.

Una relación musical? Sí.

Murió mi padre y la música hoy tiene un jugador menos.

Y yo, una pena más.



sábado, 29 de enero de 2022

Día 576 al 590: mi padre

Mi padre, mi papá, mi pá, murieron el domingo 23.
No pude aún ponerlo en palabras.
Quizá lo único que puedo escribir hoy es:

Mi papá murió y ese día volvieron los colibríes.




viernes, 14 de enero de 2022

dia 567 al 575: las cosas que no tienen nombre

Escribo notas ya para nadie
ni siquiera para mí.

Todas las cosas que no tienen nombre
vienen a nombrarse en mí.

Gabo Ferro



miércoles, 5 de enero de 2022

Día 564 al 566: contradicciones

Toda vez que ví un film catastrófico donde la humanidad entera iba a perecer, 
siempre pensé lo mismo: para qué correr? Para qué esconderse de los zombies, 
de los extraterrestres, de los tsunamis, si al final, tarde o temprano, nos iba a encontrar
a todos?
Siempre dije, no me voy a cansar al pedo. Que me encuentren entre los primeros.

Y sin embargo, aquí estoy, en casa, vírgen de covid, resistiendo.