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martes, 8 de junio de 2021

Día 347 al 354: la propia aventura

 Los días pasan, ya llegamos a la mitad del año.
Estuve un día y medio con fiebre, post vacuna.
Estuve un día y medio preocupada, post vacuna.

Yo estoy vacunada, Julián no.

Me siento como en esas películas donde uno de la pareja embarca
y el otro no, porque no tiene papeles.

Siento que crucé un charquito. 
Pero espero a Julián.

Se espera que se vacune en los pxmos días.
Se esperan lluvias de vacunas por doquier!

Yo sigo sacando fotos
mirando series que olvidaré
recordando cosas que nunca dejaré
despidiéndome día a dia, por las dudas.

Envejezco mientras el virus sigue comiendo y comiendo
No hay por donde entrarle.
Cuando ésto termine, seré vieja o muerta.
Una de las dos.
Elije tu propia aventura

Se irá cuando quiera irse.

Así es como se invaden las naciones, los objetos y las almas.

Por cansancio. 
Por abandono.
Por desinterés.




miércoles, 26 de mayo de 2021

Día 441: el sueño

 Anoche tuve mi primer sueño aggiornado:

Esperaba el 64 en Cap con Julián, como tantas veces al regreso del cine.
Larga espera, poca gente, la parada bajo un puente, oscurecía.

Las personas pasaban caminando en forma lenta, anónimas, ajenas.
Pero con barbijo.




domingo, 25 de octubre de 2020

Día 227 al 230: Aniara

Como todas las noches, antes de dormir, con Julián miramos alguna serie
o,  si es temprano, (cosa muy poco probable) una película.
Ambos amamos el cine de ciencia ficción y aunque nos sentimos decepcionados
muchas veces, siempre insistimos con el tema, porque el amor es así. 

Anoche miramos Aniara, una película sueca de 2018, basada (leo aquí) en
el poema épico del nobel Harry Martinson.
No sé todavía si me gustó o no, es de esas obras en las que el tiempo te revela
finalmente si algo decanta de ella en vos.
Pero sí estoy segura que me devastó, con un dolor infinitamente lento.


Voy a hacer uso del copypaste de esta reseña de Guilherme de Alencar Pinto:

Aniara reemplaza la angustia de la Tercera Guerra Mundial por la ecológica:

diversas catástrofes climáticas hicieron de la Tierra un lugar difícil o imposible
de vivir, y por eso la gente se está desplazando a Marte. Aniara es una especie
de crucero espacial con capacidad para cientos o miles de personas
que hace el traslado a Marte en tres semanas,
durante las cuales los pasajeros pueden disfrutar de atractivos diversos:
restaurantes, bares,fiestas, piscina, gimnasio, deportes, y hasta una sala especial
dominada por una entidad de inteligencia artificial llamada Mima,
que tiene la capacidad de leer las memorias de los presentes y propiciarles visiones
agradables de acuerdo a lo que infiere de la mente de cada uno.
La protagonista, de quien no conocemos el nombre, es la funcionaria
que recibe y orientalos clientes de Mima.

La nave sufre un accidente (se choca con un escombro espacial), se desvía y, al estar
irremediablemente dañado su centro de combustible, ya no es posible maniobrarla.
Es decir, Aniara rumbea en forma 
indefectible hacia afuera del Sistema Solar.
Esta es una excelente premisa para una película de aventura, de héroes usando todo
su ingenio para lograr objetivos casi imposibles, a la manera de Gravedad
(2013, de Alfonso Cuarón) u Operación rescate (2015, de Ridley Scott).
Pero Aniara es lo opuesto y tiene una dinámica muy particular: cada solución
que se propone, cada esperanza o cada propósito quedan sencillamente en la nada.
Y aunque la nave es autosustentable y tiene un vivero de algas suficiente como
para renovar el oxígeno y alimentar a sus pasajeros en forma indefinida,
y aunque los pasajeros son suficientes como para generar la vivencia de una
pequeña ciudad, la mera falta de un proyecto alcanzable va minando
paulatinamente los ánimos.
El desaliento sostenido e irreversible puede ser más triste y más corrosivo
que una desgracia aguda pero localizada.

No podría agregar yo más nada. Solamente esta sensación de entender que cada
uno se siente preso de donde sea.
Un cuarto, una casa, una relación, una ciudad,una pandemia.
Un planeta que no va a ninguna parte
no es más que una jaula inmensa y corrosiva.




 

miércoles, 21 de octubre de 2020

jueves, 15 de octubre de 2020

Día 215 al 220: recordar

Ayer, hablando con Carla, me tiró, como si me contara algo superfluo,
que en este período pandémico lo que no estamos haciendo es fabricar recuerdos. 

Todos los días parece el gran largo día y qué decantará, al final de todos,
qué sedimento quedará con el lujo de los detalles?

El recuerdo se fabrica.
No recordamos los días vacíos, ni la bucólica corrida del reloj hacia ninguna parte.
Recordamos lo que circula, lo que diferencia, lo que salta de lo ordinario.
Recordamos lo que rescatamos.

El resto se diluye como polvo en la gran laguna turbia y voraz del olvido.




.





lunes, 10 de agosto de 2020

Día 142 143: tu isla

Te acordás de aquella consigna que decía:
-Si tuvieras que irte a una isla desierta, qué te llevarías?
Qué salvarías del incendio?

Tu celular, tu plazo fijo, tus botas caras?
Tus fotos, tus libros, el anillo de bodas que dejabas en el cajón?
Un regalo especial, una carta escondida en un bolsillo?

246.499 argentinos contagiados. 4662 argentinos muertos.

Tu casa, esa isla, y vos:
Qué te llevaste, ahí, contigo?





jueves, 6 de agosto de 2020

Día 139: Donde se enganchan los ojos

La reja del ascensor tenía flores con cáliz dorado y follajes rizados de fierro negro, donde se enganchan los ojos cuando uno está triste viendo desenvolverse, hipnotizados por las grandes serpientes, los cables del ascensor.
Así comienza Cielo de claraboyas, de Silvina Ocampo.

Y dónde se enganchan tus ojos cuando están tristes?
En qué reja metafórica paseás la mirada hasta que el tiempo
se deshilacha en el aire y te queda poco más que nada.



miércoles, 5 de agosto de 2020

Día 137 138: contar

No debería uno contar nunca nada, ni dar datos ni aportar historias ni hacer
que la gente recuerde a seres que jamás han existido ni pisado la tierra o
cruzado el mundo, o que sí pasaron pero estaban ya medio a salvo en el tuerto
e inseguro olvido.

Contar es casi siempre un regalo, incluso cuando lleva e inyecta veneno el cuento,
también es un vínculo y otorgar confianza, y rara es la confianza que antes o después
no se traiciona, raro el vínculo que no se enreda o anuda, y así acaba apretando
y hay que tirar de navaja o filo para cortarlo.
Dice Javier Marías en "Tu rostro mañana".

También dice por ahí, al final de otro libro hermoso, "Así empieza lo malo" :
El pasado tiene un futuro con el que nunca contamos. 



lunes, 3 de agosto de 2020

Día 136: el infierno

Ayer ví, por primera vez, El infierno más temido,  de Raúl de La Torre,
basada en el cuento de Juan Carlos Onetti.

Hoy leí el cuento.

Cosas que no me habían pasado.
Cosas que no había pensado.
Cosas que tomarán la forma del infierno,
cada vez que yo les tema.



domingo, 2 de agosto de 2020

Día 134 135: silencio

Quisiera fotografiar,
como Cartier Bresson,
el silencio que le sigue
a la palabra.

Quisiera ser
ese silencio
en la conversación.

Quisiera más vida como ésta,
ahora que la tengo practicada.

Demorarme otra vez en ese abrazo
y que esta vez vos tampoco
me sueltes.





foto: Cole Thompson

viernes, 31 de julio de 2020

Día 132 133: río

Bien sé que
haciendo algo malo
se desata la tristeza
pero tambien se desata
haciendo lo bueno.

A veces las orillas son iguales.
No hay nada más que tristeza.

Y ahí, en el medio del puente,
mirás hacia abajo:
todo lo que ves es río.






miércoles, 29 de julio de 2020

martes, 28 de julio de 2020

Día 128 129 130: vida

La vida es diferente cuando la vives a cuando la cuentas después.
Dice el personaje de Amalric, Julien, en El cuarto azul.

También es distinta la vida cuando se la recuerda?




sábado, 25 de julio de 2020

Día 126 127: la casita

Esta sensación de haber armado, hace tiempo, el rompecabezas,
casi con los ojos cerrados, de memoria, sin fatiga, casi sin conciencia.

De repente, un viento de 127 días entra por la ventana y te revolea,
una a una, cada pieza.

Armarías de nuevo el juego de la misma manera?
Ahora, que arrancás de cero, construirías igual la casita?









jueves, 23 de julio de 2020

Día 124 125: analógico

Cuando escucho o leo a fotógrafos que dicen que prefieren la era analógica a la digital
mi pensamiento me lleva aquí:

Cuando la fotografía era analógica (y es que de ahí yo vengo también) hecha en casa por las propias manos, había en esa alquimia algo único, de exclusividad, magia para pocos, misterio para muchos. Algo de maternidad. Este dar a luz en soledad nocturna.
Un arte individual, selectivo, glamoroso.

Belleza, sí, pero siempre hay belleza en los ojos.

Ahora, cuando la fotografía es digital y este arte pasa a muchas manos en una democracia rápida y segura, resulta que ya no somos tan pocos los artífices.
Resulta que es un arte compartido, y no sucede bajo la luz roja de la noche sino en el ruido del día. Lo que se comparte se empieza a ir de las manos.
Lo que se comparte se reparte.

Y ahí estás, mirando cómo la belleza te noquea el ego.


martes, 21 de julio de 2020

Día 123 124: fase 4

Podemos salir a reconocer la vereda,
los olores de la calle, el perro de la esquina,
la li ber tad en cuotas.

Ahora sí que reviviremos
respirando el virus sin reja,
adorando volver a una vida
que ni siquiera te interesaba.

Si estamos condenados a rearmarnos,
te repetirías?





domingo, 19 de julio de 2020

Días 120 121 122: respuestas

Susana me invitó diciendo:
-Es una excursión de un día. Encontré el lugar perfecto para las dos.
Una playa en Francia donde es invierno y verano a la vez.
Mar para mí, que amo el calor, nieve para vos, que amás el frío.

Y, en tren, partimos para la playa.
Montañas de nieve cálida se mezclaban con los bañistas.
Avalanchas suaves, de repente sobresalían de las olas, se me venían encima
sopladas por el viento, acariciando fuerte pero suavemente la piel.
Como si fuera una gran caricia concentrada.

Nunca ví, ni en sueños, un lugar más hermoso.
Creo que, como nunca antes, sentí que podía ser lo último que viera
sobre la tierra y no me importaba.

Era lo mejor del universo concentrado en un pequeño espacio
cielo                                  nieve                                            mar

Como si todas las respuestas fueran sí.




jueves, 16 de julio de 2020

Día 118 119: pantallas


Ahora sabemos que aquello que, decíamos, quería matarte, hoy te viene a salvar
de una vida natural confinada.

Somos apenas un trozo de atún durmiendo en la lata.



martes, 14 de julio de 2020

Día 116 117: deterioro

Nosotros no percibimos el tiempo, escuché decir a una física.
Nosotros, dijo, apenas percibimos el deterioro de las cosas.
Y es así, y sólo así, como lo medimos en tiempo.


domingo, 12 de julio de 2020

Día 115: cerradura

Prefiero morir a perder la vida,
dijo el famoso cantautor Tonino Carotone.

Y la vida se esfumó por la cerradura,
esa misma
        que pusiste
            para protegerte.