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viernes, 9 de octubre de 2020

Día 206 al 214: la lista

214 días mirando a la muerte para cuidar la vida.

214 días sobreviviendo, reptando, arañando las paredes, las puertas, las sábanas.

Viviendo para adentro, con una sed de vida que, creo, sólo tuvimos al nacer.

Pero miramos la muerte.

O mejor, ella nos mira de frente.

Y así se fueron muchos.

Así se fue Mariela, mi jefe Eduardo, tantos otros conocidos, familia, músicos, artistas.

Así se fue el estudio y el jardín Botánico y el río.

Los amigos que ahora sólo son un avatar, los chats que devuelven todo 

menos el abrazo.

Una larga lista, como un remito en la oficina central.

Así la vida hecha cine, hecha trizas, pelusas de una gran trama.

Todo cambia.
Todo, espero, recambie.

Hasta la gata ha cambiado su nombre, ahora se llama Graciela Borges.





miércoles, 26 de agosto de 2020

Día 156 157 158 159: avatar

Antes de esta pandemia, creía que lo que uno más extrañaba en la ausencia del otro
era su voz. La voz, que es lo primero que se olvida cuando alguien muere.

Pero ayer, en medio de mi cumpleaños, entendí que ahora extrañamos los rostros.
El llamado telefónico pasó a ser video llamada, encuentro online, meeting.

Será el rostro lo que olvidemos primero en este nuevo nivel del juego?

Será la sonrisa, la ilusión de estar cerca, el abrazo simulado que intenta competir
con el que te hacía temblar como una hoja?

Será este nuevo nivel del juego como este pájaro raro, negrísimo,
que recién gritaba desde el árbol para que mis ojos no llegaran a tiempo?

Los ojos, esta mirada incompleta, no son más que ojos de avatar
en una era desnuda, tibia, impalpable.