La vida es, a veces, demasiado larga.
Yo tengo paciencia corta.
jueves, 3 de agosto de 2023
jueves, 11 de mayo de 2023
así empieza lo malo
Dice una cita de Shakespeare que usa Javier Marías en uno de sus últimos libros.
Así ha empezado y siento que esto irá en caída, al contrario de la idea de la frase, que simboliza que lo peor ha pasado y ahora viene, por suerte, lo malo.
En mi vida lo que falta es mi vida.
sábado, 31 de julio de 2021
domingo, 20 de junio de 2021
Día 355 al 366: la vida mejor
Los sueños se han convertido en nuestra mejor versión de la vida. Soñar con gente sin barbijo es el porno de los sueños.
PD: el viernes vacunaron a Julián con la rusa.
viernes, 28 de mayo de 2021
viernes, 9 de octubre de 2020
Día 206 al 214: la lista
214 días mirando a la muerte para cuidar la vida.
214 días sobreviviendo, reptando, arañando las paredes, las puertas, las sábanas.
Viviendo para adentro, con una sed de vida que, creo, sólo tuvimos al nacer.
Pero miramos la muerte.
O mejor, ella nos mira de frente.
Y así se fueron muchos.
Así se fue Mariela, mi jefe Eduardo, tantos otros conocidos, familia, músicos, artistas.
Así se fue el estudio y el jardín Botánico y el río.
Los amigos que ahora sólo son un avatar, los chats que devuelven todo
menos el abrazo.
Una larga lista, como un remito en la oficina central.
Así la vida hecha cine, hecha trizas, pelusas de una gran trama.
Todo cambia.
Todo, espero, recambie.
Hasta la gata ha cambiado su nombre, ahora se llama Graciela Borges.
martes, 1 de septiembre de 2020
Día 165 166: tema composición: mi tía
No hay un por qué, no es su cumpleaños, no ha partido,
no ha sido noticia por nada especial estos días.
Pero quiero hablar de ella.
De lo que es una infancia con tía.
Una adultez con tía.
Una tía que me hizo conocer a María Elena Walsh,
a Edgar Allan Poe,
los cuentos de vampiros,
el exquisito perfume de las rosas.
Una tía que me hacía sanguchitos al volver del colegio,
que me llevaba a tomar la merienda a las casas donde trabajaba.
Una tía que siempre me habló de libros, sapos, césped
con la misma pasión que pone al cocinar el mondongo.
La tía lobizona, como sospechábamos con mi amiga,
la de los ojos vidriosos, punzantes como espinas,
la que, seguro, sabe más de lo cuenta.
Con ella descubrí un mundo a lo Silvina Ocampo
sin haber leído a Silvina Ocampo.
Con ella descubrí que un jardín puede ser un castillo secreto
donde habitan más voces que silencios.
Que un colibrí te busca cuando tiene sed
y te llama cuando se inunda de abejas el bebedero.
Una tía que te habla de fanstasmas con la misma certeza
que te cuenta una noticia escuchada en la radio.
La que me sigue mimando con comidas deliciosas de tía
que sabe que hay un mundo de infancias que se continúa
siempre con el mundo adulterado de la adultez.
La que sigue comentándome las historias de los libros
con la misma avidez de aquella niña que leía bajo la cama.
La que sabe más que muchos y la que nadie tiene más que yo.
Además,
su nombre es de garganta golosa untada con pétalos:
Gladys.
domingo, 30 de agosto de 2020
Día 164: domingo
Creo que uno escribe para olvidarse que va a morir.
Uno saca fotos para olvidarse que va a morir
y que lo que retrata también se va a morir,
más tarde o más temprano.
sábado, 22 de agosto de 2020
Día 155: el río
160 días que no sentía el viento agrio del este.
160 días que no me dolían los músculos de tanto caminar.
160 días de tanto cielo tanto verde tanto aire.
En el medio, qué pasó con la vida?
Qué pasó con Mariela, con Eduardo, con Manuela, con el estudio en Capital?
Qué pasó con la música y las salidas fotográficas y los asados paternos
y los abrazos y los cumpleaños felices?
Qué pasó con la vida, vida mía,
que sigue latiendo en los mismos
otros cuerpos sin saber dónde seguimos,
sin saber si adelante
queda ahora atrás.










