sábado, 5 de septiembre de 2020

Día 167 168 169 170: un sábado cualquiera

Ya no importará tocar?


Nos conformaremos con
         los ojos, la ilusión, la pantalla?
Una voz salida de parlante
un vestuario desvestido
un abrazo en bytes

Ya no importará lo íntimo
        lo sensual lo primitivo lo fugaz?

Seremos como peces hundidos 
en un infinito número gris?

Pero ahora entonces
       ya no nos importará tocar?







martes, 1 de septiembre de 2020

Día 165 166: tema composición: mi tía

Hoy quiero hablar de mi tía.
No hay un por qué, no es su cumpleaños, no ha partido,
no ha sido noticia por nada especial estos días.
Pero quiero hablar de ella.
De lo que es una infancia con tía.
Una adultez con tía.

Una tía que me hizo conocer a María Elena Walsh,
a Edgar Allan Poe,
los cuentos de vampiros,
el exquisito perfume de las rosas.

Una tía que me hacía sanguchitos al volver del colegio,
que me llevaba a tomar la merienda a las casas donde trabajaba.
Una tía que siempre me habló de libros, sapos, césped
con la misma pasión que pone al cocinar el mondongo.

La tía lobizona, como sospechábamos con mi amiga,
la de los ojos vidriosos, punzantes como espinas,
la que, seguro, sabe más de lo cuenta.

Con ella descubrí un mundo a lo Silvina Ocampo
sin haber leído a Silvina Ocampo.
Con ella descubrí que un jardín puede ser un castillo secreto
donde habitan más voces que silencios.
Que un colibrí te busca cuando tiene sed
y te llama cuando se inunda de abejas el bebedero.

Una tía que te habla de fanstasmas con la misma certeza
que te cuenta una noticia escuchada en la radio.

La que me sigue mimando con comidas deliciosas de tía
que sabe que hay un mundo de infancias que se continúa
siempre con el mundo adulterado de la adultez.
La que sigue comentándome las historias de los libros
con la misma avidez de aquella niña que leía bajo la cama.

La que sabe más que muchos y la que nadie tiene más que yo.

Además,
su nombre es de garganta golosa untada con pétalos:
Gladys.





domingo, 30 de agosto de 2020

Día 164: domingo

Para qué uno escribe?
Para qué uno fotografía?
Creo que uno escribe para olvidarse que va a morir.
Uno saca fotos para olvidarse que va a morir
y que lo que retrata también se va a morir,
más tarde o más temprano.

Es aterrador esperar la muerte sin hacer nada.

Es aterrador
la muerte, escribir, fotografiar, esperar.
El domingo.





sábado, 29 de agosto de 2020

Día 161 162: cabezas parlantes

Ya es una cosa tangible, una naranja entre tus manos.
Si no lo sabe, cante igual.
Una ficha en la ranura y el conocimiento es papa frita.
Si dos por dos no nos soluciona el mundo
el mundo se adptará a la forma del pensamiento.

Cabeza calculadora cabeza lenguaje cabeza motriz.
Si la herramienta es buena haremos todo lo posible
para hacer de ella un castigo.
Cabezas intercambiables, moldes, maceta, caja.
Frankestein brindando por el nuevo chip.

Yo, sólo le dejaría mi cabeza a Juan Carr.



jueves, 27 de agosto de 2020

Día 160: lo singular

Elon Musk mostrará, mañana viernes,  un dispositivo Neuralink operativo que
funcionará como conector entre el cerebro y la inteligencia artificial.

La máquina es, según la compañía, capaz de implantar seis hilos (192 electrodos)
por minuto y sin tocar los vasos sangúineos.
Toda la información recogida por los hilos se transmite a un dispositivo situado en
la cabeza, previsiblemente detrás o encima de la oreja. Dicho dispositivo tiene un
puerto USB que se puede conectar a una computadora para exportar dichos datos
para su posterior procesado o hacerlo en forma inalámbrica.
El científico y empresario aseguró que Neuralink permitirá escuchar música
directamente en el cerebro a través de un chip o controlar el nivel de hormonas
para usarlas en nuestro beneficio.

Yo sé que parecen buenas noticias.
Yo sé, incluso, que son buenas noticias.
Pero todo lo bueno también es malo según quién tenga el control.

Así es cómo ahora ya no será exclusividad de los medios de comunicación decirte
cómo pensar, alterar tu percepción y manipularte.
Ahora estarán dentro, literal y absolutamente.
Ellos serán tu cabeza.

Así es como se empieza.
Así es como se termina con el ser único, diferente, autónomo.
El principio del fín de una era:
la del ser singular.



miércoles, 26 de agosto de 2020

Día 156 157 158 159: avatar

Antes de esta pandemia, creía que lo que uno más extrañaba en la ausencia del otro
era su voz. La voz, que es lo primero que se olvida cuando alguien muere.

Pero ayer, en medio de mi cumpleaños, entendí que ahora extrañamos los rostros.
El llamado telefónico pasó a ser video llamada, encuentro online, meeting.

Será el rostro lo que olvidemos primero en este nuevo nivel del juego?

Será la sonrisa, la ilusión de estar cerca, el abrazo simulado que intenta competir
con el que te hacía temblar como una hoja?

Será este nuevo nivel del juego como este pájaro raro, negrísimo,
que recién gritaba desde el árbol para que mis ojos no llegaran a tiempo?

Los ojos, esta mirada incompleta, no son más que ojos de avatar
en una era desnuda, tibia, impalpable.




sábado, 22 de agosto de 2020

Día 155: el río

160 días que no veía el río.

160 días que no sentía el viento agrio del este.
160 días que no me dolían los músculos de tanto caminar.
160 días de tanto cielo tanto verde tanto aire.

En el medio, qué pasó con la vida?
Qué pasó con Mariela, con Eduardo, con Manuela, con el estudio en Capital?
Qué pasó con la música y las salidas fotográficas y los asados paternos
y los abrazos y los cumpleaños felices?

Qué pasó con la vida, vida mía,
que sigue latiendo en los mismos
otros cuerpos sin saber dónde seguimos,
sin saber si adelante
queda ahora atrás.