jueves, 28 de mayo de 2020

Día 69 y 70: nido

Todos colgados de un hilo.
Todos meciéndonos de un hilo elástico que la Gran Red provee.

Los amigos que se agarren bien, la familia que se agarre bien, los pobres que se agarren mejor.

Leo:
Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».

Leo a Naomi Klein:
En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.

Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.

La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.

Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.


El futuro está ahí mirándote desde el árbol.
Yo quiero ser pájaro pero el problema es que ahí está el nido.


























Artículo completo aquí
https://www.lavaca.org/portada/la-distopia-de-alta-tecnologia-post-coronavirus/?fbclid=IwAR0SJrZ73OOTJR4pAoThfQp6RtJ40YsYv9Dn3J2XJo1A8P4h2SKJBra5LiU

martes, 26 de mayo de 2020

Día 68: la normalidad

del día es no haberme sentido en cuarentena ni un solo segundo.
A veces el día se me escabulle de las manos sin que sea consciente.
Hoy sí.

Anoche, película con cierta expectativa que enseguida se bajó:
Snowpiercer, de Bong Joon-Ho.
Libros por leer, fotos por hacer, figuritas para abrillantar los días
por venir.

Olor a torta que hace flamear Vera desde la cocina.
Yo tomo café, dos de azúcar, sin espinas.




lunes, 25 de mayo de 2020

Día 67: la casa

Volverán los amigos a esta casa?
Volveremos a los asados en el patio, el mate en la terraza llena de pájaros,
la cocina con luz, la música y la poesía?

Qué si ya no podremos vernos?
Ya no hay un después con Mariela, con Manuela (por otras razones de continentes)
a veces creo que tampoco, la distancia será ahora

personal
abismal
abisal.

Una casa abierta para nadie.

Las enredaderas irán colmando esos espacios donde los recuerdos se esconderán
como arañas.

Lo que no se puede compartir, no vive.

Y yo quiero vivir, como esta casa viva, tan llena de raíces y de viento
y de rojo bermellón que late.






domingo, 24 de mayo de 2020

Día 66: Reiniciar

Hay en mi casa plantas indefensas
crecidas en la distracción.

Hay panales de avispas
solidarias y cascarones blandos,
polillas que esperan nacer.

Hay una paloma demorada en el techo,
lechuza de la siesta y antena
de plumas y pico.

Y yo camino
arrastrando las palmas de las manos
por las aristas de los muebles,
las barandas, un imaginario balcón
que improvisa el domingo.

Somos una legión de seres sin destino
dispersos los unos en los otros,
dibujados por la casualidad.

Somos lo que decimos: avispas.
polillas, cascarones, plantas, picos
de la siesta en los destellos de un vidrio.

HEBE SOLVES




sábado, 23 de mayo de 2020

Día 65: la nada.

De todas las cosas de esta cuarentena,lo que más temo es la nada.
La nada de la no respuesta.
La nada del silencio hueco.
La nada de la ausencia.
La nada en el corazón.

Hay un instante en que todo se vuelve así, y temo no volver a ser la que era.

En el cementerio lo que queda es nada.
Morir en la pandemia sin pandemia es un chiste que hubieras dibujado, Mariela.
Sigo esperando tu voz en el chat dándole sentido a este momento.

Hablame con voz de pájaro, de viento, de risa de loro,
de ruidito de páginas de libro al dar vuelta.

Meet me in Montauk.
Volvamos a ser las que éramos.

viernes, 22 de mayo de 2020

Día 64: el dolor

Hoy es un día que vino equivocado.
Es un viernes perlado, otoñal desde el suelo al cielo.
Todo partida.
Todo crujir.
Todo dolor.

Te voy a extrañar, no te imaginás cuánto, cuánto.
El color de los días llevará tu color adonde yo vaya.

Pero te voy a recordar riendo, como siempre hacíamos,
cómo sólo con vos y Julián me río.
Riendo hasta el final, con nobleza y vida, con amor sincero.

Cuando despiertes, avisame,
voy preparando el mate,
amiga mía.








jueves, 21 de mayo de 2020

Día 63: Aquí

Somos todos un montón de soledades juntas.
No más que eso.

Se viene mucha lluvia, dicen, y habrá que leer, escuchar música, ver cine.
O contemplar en silencio la curvatura del tiempo.