Cómo es este vernos sin mirarnos
hablarnos sin voz
abrazarnos sin tocarnos
esta especie de Max Headroom frankestiano
que nos obliga la vida a convertirnos de a poco?
Y es.
Y es.
Anoche fue un encuentro en vivo por Instagram con mi amiga Yanina.
Encuentro que se pobló de amigos, gente que extraño, gente que quiero.
Que estaban ahi sin estar, que compartían este silencio de red y abrazo
de piel sintética.
Encuentro de corazones solitarios latiendo muy fuerte.
Qué es el arte sino el encastre virtual de voluntades que se conectan?
Qué es sino el momento exacto donde el rayo de luz nos parte al medio el hueso,
una farola rústica solita en el universo lejano, lejano.
No concibo el arte como algo superior, ni siquiera como algo imprescindible, ampuloso, trascendental.
Para mí , es mucho más finito, más cerca:
ese instante fugaz que nunca se atrapa
clavándote un aguijón en el centro del centro,
picándote ahí donde no mirás,
mientras ocupás la vida quejándote de otra cosa.
Dibujo de Yanina Carro Yusef sobre mi texto leído, Almohadones.
lunes, 1 de junio de 2020
domingo, 31 de mayo de 2020
Día 73: la última vez
Uno, a veces, es consciente de que algo está empezando.
A veces sentimos, profundamente, que es la primera vez.
El vértigo golpea despacito y hay algo, una luz que se enciende, una brújula precisa o una leve intuición de un inicio fecundo.
Pero la última?
Nos damos cuenta cuándo será la última vez de un beso, de un abrazo, de una conversación?
Carmen Martín Gaite dijo que una conversación nunca se termina.
Pero si una de las dos partes se va?
De repente el diálogo es el gato Schrodinger, se termina y a la vez queda pendiente.
Si supiéramos que una charla va a ser la última nos diríamos, lo pensamos todos, otras cosas.
Así como cautelosamente vivimos una primera vez.
O quizá no, quizá finjamos que habrá miles de veces dibujándose en el futuro, muchas líneas aritméticas y cuánticas preparando la trama siguiente.
Quizá cerramos los ojos para tapar así la tristeza, la desoladora certeza de que cada vez puede ser la última.
Y después, no hay más.
Te extraño, Mariela.
Hay tantas cosas aún rondando por el aire que si no terminan, dónde irán a parar?
A veces sentimos, profundamente, que es la primera vez.
El vértigo golpea despacito y hay algo, una luz que se enciende, una brújula precisa o una leve intuición de un inicio fecundo.
Pero la última?
Nos damos cuenta cuándo será la última vez de un beso, de un abrazo, de una conversación?
Carmen Martín Gaite dijo que una conversación nunca se termina.
Pero si una de las dos partes se va?
De repente el diálogo es el gato Schrodinger, se termina y a la vez queda pendiente.
Si supiéramos que una charla va a ser la última nos diríamos, lo pensamos todos, otras cosas.
Así como cautelosamente vivimos una primera vez.
O quizá no, quizá finjamos que habrá miles de veces dibujándose en el futuro, muchas líneas aritméticas y cuánticas preparando la trama siguiente.
Quizá cerramos los ojos para tapar así la tristeza, la desoladora certeza de que cada vez puede ser la última.
Y después, no hay más.
Te extraño, Mariela.
Hay tantas cosas aún rondando por el aire que si no terminan, dónde irán a parar?
sábado, 30 de mayo de 2020
Día 72: una tarde de invierno
El mundo hoy podría, tranquilamente, achicarse a una cama.
Mientras, fuera del domo:
una nave espacial privada logró ir al espacio,
unos increíbles personajes protestan en el obelisco asegurando que
no hay pandemia alguna,
internaron a Charly García,
Nike y Adidas se unen en un histórico mensaje contra el racismo,
vuelve el Zorro a la tv argentina.
En la burbuja, en tanto, encuentro una guia de ampelopsis que va del rojo profundo
al verde perfecto.
Tan perfecto que asusta.
La belleza tiene, casi siempre, una aguja que pincha.
Mientras, fuera del domo:
una nave espacial privada logró ir al espacio,
unos increíbles personajes protestan en el obelisco asegurando que
no hay pandemia alguna,
internaron a Charly García,
Nike y Adidas se unen en un histórico mensaje contra el racismo,
vuelve el Zorro a la tv argentina.
En la burbuja, en tanto, encuentro una guia de ampelopsis que va del rojo profundo
al verde perfecto.
Tan perfecto que asusta.
La belleza tiene, casi siempre, una aguja que pincha.
viernes, 29 de mayo de 2020
Día 71: los diarios
Noticias de hoy:
-Destinos turísticos soñados que te pagan para que vayas.
-El mayor consumo de yerba de los últimos 10 años-.
-El auge del autocine en Europa.
-En San Isidro se buscar organizar paseos sin cruzar la calle.
-En Abril se firmó una sola compraventa de vivienda en la provincia de
Buenos Aires.
-Los libertarios cobran bonos del estado.
-Famosos leen libros online.
-Cómo hacer máscara faciales.
-Las clases de yoga online son la actividad más pedida.
-Vuelve la prostitución en Suiza.
-Hinchas del Aarhus GF de Dinamarca alentaron a su equipo desde
tribunas virtuales.
-Sorprendente vista de un delfín nadando en el Paraná.
Hablame de multiversos.
-
-Destinos turísticos soñados que te pagan para que vayas.
-El mayor consumo de yerba de los últimos 10 años-.
-El auge del autocine en Europa.
-En San Isidro se buscar organizar paseos sin cruzar la calle.
-En Abril se firmó una sola compraventa de vivienda en la provincia de
Buenos Aires.
-Los libertarios cobran bonos del estado.
-Famosos leen libros online.
-Cómo hacer máscara faciales.
-Las clases de yoga online son la actividad más pedida.
-Vuelve la prostitución en Suiza.
-Hinchas del Aarhus GF de Dinamarca alentaron a su equipo desde
tribunas virtuales.
-Sorprendente vista de un delfín nadando en el Paraná.
Hablame de multiversos.
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jueves, 28 de mayo de 2020
Día 69 y 70: nido
Todos colgados de un hilo.
Todos meciéndonos de un hilo elástico que la Gran Red provee.
Los amigos que se agarren bien, la familia que se agarre bien, los pobres que se agarren mejor.
Leo:
Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».
Leo a Naomi Klein:
En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.
Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.
La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.
Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.
Artículo completo aquí
https://www.lavaca.org/portada/la-distopia-de-alta-tecnologia-post-coronavirus/?fbclid=IwAR0SJrZ73OOTJR4pAoThfQp6RtJ40YsYv9Dn3J2XJo1A8P4h2SKJBra5LiU
Todos meciéndonos de un hilo elástico que la Gran Red provee.
Los amigos que se agarren bien, la familia que se agarre bien, los pobres que se agarren mejor.
Leo:
Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».
Leo a Naomi Klein:
En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.
Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.
La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.
Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.
El futuro está ahí mirándote desde el árbol.
Yo quiero ser pájaro pero el problema es que ahí está el nido.
Yo quiero ser pájaro pero el problema es que ahí está el nido.
Artículo completo aquí
https://www.lavaca.org/portada/la-distopia-de-alta-tecnologia-post-coronavirus/?fbclid=IwAR0SJrZ73OOTJR4pAoThfQp6RtJ40YsYv9Dn3J2XJo1A8P4h2SKJBra5LiU
martes, 26 de mayo de 2020
Día 68: la normalidad
del día es no haberme sentido en cuarentena ni un solo segundo.
A veces el día se me escabulle de las manos sin que sea consciente.
Hoy sí.
Anoche, película con cierta expectativa que enseguida se bajó:
Snowpiercer, de Bong Joon-Ho.
Libros por leer, fotos por hacer, figuritas para abrillantar los días
por venir.
Olor a torta que hace flamear Vera desde la cocina.
Yo tomo café, dos de azúcar, sin espinas.
A veces el día se me escabulle de las manos sin que sea consciente.
Hoy sí.
Anoche, película con cierta expectativa que enseguida se bajó:
Snowpiercer, de Bong Joon-Ho.
Libros por leer, fotos por hacer, figuritas para abrillantar los días
por venir.
Olor a torta que hace flamear Vera desde la cocina.
Yo tomo café, dos de azúcar, sin espinas.
lunes, 25 de mayo de 2020
Día 67: la casa
Volverán los amigos a esta casa?
Volveremos a los asados en el patio, el mate en la terraza llena de pájaros,
la cocina con luz, la música y la poesía?
Qué si ya no podremos vernos?
Ya no hay un después con Mariela, con Manuela (por otras razones de continentes)
a veces creo que tampoco, la distancia será ahora
personal
abismal
abisal.
Una casa abierta para nadie.
Las enredaderas irán colmando esos espacios donde los recuerdos se esconderán
como arañas.
Lo que no se puede compartir, no vive.
Y yo quiero vivir, como esta casa viva, tan llena de raíces y de viento
y de rojo bermellón que late.
Volveremos a los asados en el patio, el mate en la terraza llena de pájaros,
la cocina con luz, la música y la poesía?
Qué si ya no podremos vernos?
Ya no hay un después con Mariela, con Manuela (por otras razones de continentes)
a veces creo que tampoco, la distancia será ahora
personal
abismal
abisal.
Una casa abierta para nadie.
Las enredaderas irán colmando esos espacios donde los recuerdos se esconderán
como arañas.
Lo que no se puede compartir, no vive.
Y yo quiero vivir, como esta casa viva, tan llena de raíces y de viento
y de rojo bermellón que late.
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