jueves, 10 de septiembre de 2020

Día 175: mensajes

Hoy me pasó algo muy peculiar.

Me encontraba limpiando el baño, más precisamente la ducha, tratando de sacar
los cabellos que las mujeres de esta casa vamos pegando, sin querer, sobre los azulejos
al bañarnos, cuando en una milésima de segundo antes de sacarlos con el paño,
veo algo insólito.

Duró lo que dura un pestañeo, pues el trapo, inmediatamente abocado a la costumbre, 
no hizo nada por dejar evidencia.

En la pared blanca, escrito con cabello, leí la palabra PUTO.

( Recién también, en un capricho del sol, la bella Lucrezia Panchiatichi que ilustra mi 
Condesa Sangrienta, me mira así, certificándome)



























miércoles, 9 de septiembre de 2020

Día 174: el lugar

Todo arde.

Seguir adelante arde.
Dejar algo atrás arde.
Olvidarse arde.
Discutir arde.
Aceptar arde.
Reclamar arde.

Pero más tarde o más temprano 
nos damos cuenta
que el lugar es intercambiable.

Somos figuritas
ardiendo y haciendo arder
estúpidamente,
porque el fuego, finalmente, lo quema todo.
Esta orilla
y la otra también.






martes, 8 de septiembre de 2020

Día 171 172 173: humo

Esta manía de decir una y otra vez
las mismas palabras los mismos silencios


la estela de un avión parte el cielo en dos mitades
que siempre
    se vuelven
                a unir.





sábado, 5 de septiembre de 2020

Día 167 168 169 170: un sábado cualquiera

Ya no importará tocar?


Nos conformaremos con
         los ojos, la ilusión, la pantalla?
Una voz salida de parlante
un vestuario desvestido
un abrazo en bytes

Ya no importará lo íntimo
        lo sensual lo primitivo lo fugaz?

Seremos como peces hundidos 
en un infinito número gris?

Pero ahora entonces
       ya no nos importará tocar?







martes, 1 de septiembre de 2020

Día 165 166: tema composición: mi tía

Hoy quiero hablar de mi tía.
No hay un por qué, no es su cumpleaños, no ha partido,
no ha sido noticia por nada especial estos días.
Pero quiero hablar de ella.
De lo que es una infancia con tía.
Una adultez con tía.

Una tía que me hizo conocer a María Elena Walsh,
a Edgar Allan Poe,
los cuentos de vampiros,
el exquisito perfume de las rosas.

Una tía que me hacía sanguchitos al volver del colegio,
que me llevaba a tomar la merienda a las casas donde trabajaba.
Una tía que siempre me habló de libros, sapos, césped
con la misma pasión que pone al cocinar el mondongo.

La tía lobizona, como sospechábamos con mi amiga,
la de los ojos vidriosos, punzantes como espinas,
la que, seguro, sabe más de lo cuenta.

Con ella descubrí un mundo a lo Silvina Ocampo
sin haber leído a Silvina Ocampo.
Con ella descubrí que un jardín puede ser un castillo secreto
donde habitan más voces que silencios.
Que un colibrí te busca cuando tiene sed
y te llama cuando se inunda de abejas el bebedero.

Una tía que te habla de fanstasmas con la misma certeza
que te cuenta una noticia escuchada en la radio.

La que me sigue mimando con comidas deliciosas de tía
que sabe que hay un mundo de infancias que se continúa
siempre con el mundo adulterado de la adultez.
La que sigue comentándome las historias de los libros
con la misma avidez de aquella niña que leía bajo la cama.

La que sabe más que muchos y la que nadie tiene más que yo.

Además,
su nombre es de garganta golosa untada con pétalos:
Gladys.





domingo, 30 de agosto de 2020

Día 164: domingo

Para qué uno escribe?
Para qué uno fotografía?
Creo que uno escribe para olvidarse que va a morir.
Uno saca fotos para olvidarse que va a morir
y que lo que retrata también se va a morir,
más tarde o más temprano.

Es aterrador esperar la muerte sin hacer nada.

Es aterrador
la muerte, escribir, fotografiar, esperar.
El domingo.





sábado, 29 de agosto de 2020

Día 161 162: cabezas parlantes

Ya es una cosa tangible, una naranja entre tus manos.
Si no lo sabe, cante igual.
Una ficha en la ranura y el conocimiento es papa frita.
Si dos por dos no nos soluciona el mundo
el mundo se adptará a la forma del pensamiento.

Cabeza calculadora cabeza lenguaje cabeza motriz.
Si la herramienta es buena haremos todo lo posible
para hacer de ella un castigo.
Cabezas intercambiables, moldes, maceta, caja.
Frankestein brindando por el nuevo chip.

Yo, sólo le dejaría mi cabeza a Juan Carr.