viernes, 12 de marzo de 2021

Día 366: el año nuevo mata al viejo

Decir: pasó un año. De ahora es más es otra cosa.

Cortar el lazo y pretender que para el corazón y la cabeza también se corta de un tirón.

Hoy eliminé el teléfono de una amiga muy querida, una amiga que queda en mi pasado,
esperándome en el pasado, donde sólo podremos vernos en el recuerdo.
Es la segunda persona que no volveré a ver cuando pueda salir libremente de este encierro
horroroso.

Una porque la murieron, otra porque me mató.

Ya no estaré para ninguna de las dos acomodada en las fibras que laten, ni sonreirá,
ninguna de las dos, cuando me piense.

Ya no estaré, pero es que ya no estoy.

Cómo es que se puede cortar y lazo nuevo?
Cómo es que la gente se deja de querer?

Yo no sé de tantas cosas.
Pero del amor, es lo que menos sé.






jueves, 11 de marzo de 2021

dia 345 al 365: un año

 La cuenta me da exactamente 365 días.

365 maneras de morir.

365 maneras de sobrevivir.

La vida nueva vs la vida vieja.


Darwin se rasca la cabeza.


En el medio de la nueva, Silvia, Gladys y Nina recibieron su primera dosis 
de vacuna.

El resto seguimos esperando el turno.

Como si fuera la entrada del mejor show de nuestras vidas.

El futuro, esta vez, viene en una jeringa. 






jueves, 18 de febrero de 2021

Día 313 al 344: la eternidad no tiene techo

Tantos días iguales sirven para algo?
Y si la vida fuera así, una sucesión de días
exactamente vulgares, tibios, opacos?

Poco nuevo en este lado del mundo,  mi casa.

Una salida fotográfica a Azcuénaga.
Cuatro cumpleaños familiares.
Una cena en casa con Sergio, Laura y los chicos.
Muchas películas durante algunas semanas
(Two/one, Bajo la piel, Swallow, series que amaría Mariela: Pretend it´s a city)...
Miré tanto Midsomer que ya cambió de Inspector.
Colchón nuevo.
Mueble de cocina nuevo.
Muchos pero muchos pájaros.
Pocas plantas cuidadas.
Jardines abandonados.
Amigos que se hacen los interesantes.
Interesantes que se hacen amigos.
El gobierno que voy desgustando (des-gustando).
La escuela por comenzar.
Yo cada día más vieja (acá el tiempo es cruel y en ésto sí avanza).
Lo poco que quedaba de juventud chorreando por la rejilla de la ducha. 
hastío hastío hastío.

Hasta cuándo?
Hasta dónde?

Perdí la huella del resto por quedarme jugando en el bosque.




domingo, 17 de enero de 2021

Día 297 al 312: conmigo.

el olor a manteca derretida en la tostada tibia
el invierno de los libros de Agatha Christie
la porcelana rota de los gatitos de mi abuela Clelia
el juego del elástico
la remera de la mujer Biónica
Edgar Alan Poe y la tía Gladys
las páginas de los libros de la biblioteca pública
el pupitre tallado
el olor de las plastilinas de primer grado
los muñequitos Jack
las casitas de rastis
el baile de Rafaela Carrá
el césped recién cortado al volver del colegio
los zapatos taco aguja de mi abuela
y su placard desordenado y misterioso
sus cartas de amor
mis cartas de amor
la fotografía siempre
las charlas al final de la calle contra el río
los jóvenes Lalo Mir y la negra
el pasaje Santa Rosa siempre
los árboles y los libros de la estancia de La Martona
los discos de María Elena Walsh 
la máquina de escribir 
Kieslowski con todo mi ser
las cartas por correo
el primer beso
Pink Floyd antes de ir a Atucha
videoclub
los platitos de porcelana
las plantas siempre
la convivencia 
la nieve que no conozco
la lluvia de invierno
el pan con tuco
la visita que me prometiste
la amiga que está lejos
Morse, Prime Suspect y Wallander
el vacío
la arena en la playa
Billie Holiday en la piel
El amor todas las veces
lo que no duró
lo que no nació
los pájaros y la luna


el instante  en que te diste cuenta de mí.


















viernes, 1 de enero de 2021

Día 288 al 296: resetear

Como la lista del supermercado: hacemos una nueva cada día.

Pero es inevitable cerrar la agenda del 2020 con todo lo que perdimos
y abrir la nueva con lo que vamos a perder.

Ganar es abrazarte.



martes, 22 de diciembre de 2020

Día 279 al 287: las últimas cosas

En este país en este mundo
ya se piensa en las cosas 
que haremos por última vez.
Somos una máquina de absorber.
Una vida de tragar.

Una muestra gratis resumida
de todo lo que nos gusta.
Una carta de despedida que se escribe a diario.

El último eslabón de la cadena
ya cuelga de tu cuello
y no dejás que se enfríe la sopa.

Todo lo que compré
en estos meses para mí
fue un camisón:
por si me internan.

Riego las plantas todos los días,
no soportarían que me fuera.
No soportaría yo
que ellas no se repongan del sol.

Y, por las dudas, si un día no volvés,
o yo no vuelvo, ya sabés:
te encargo mis pájaros -les gusta que los miren-
me encargo de tus abrazos -los llevo siempre puestos-

Y en el árbol de navidad que no tenemos
cuelga este amor, mi regalo, como un vampiro con sed.








domingo, 13 de diciembre de 2020

Día 263 al 278: una conversación

 Qué dirías, Mariela, si te contara que estamos en la mitad de diciembre
 y aún seguimos con la muerte en los talones? 
Qué dirías si te dijera que todavía sigo aquí, y Julián y los míos también.
Que los tuyos siguen todavía aquí, que el mundo aún se parece un poco al que conocías.

Qué dirías si te contara que estamos a un paso de legalizar el aborto,
esta lucha que compartiriamos celebrando la vida, sí, la vida,
vos que fuiste siempre un ejemplo de lucha constante y sabías bien que,
como somos mujeres, nunca abandonaremos la idea de cambio,
porque atrás de ésta siguen muchas luchas todavía.

Qué dirías sobre la muerte de Maradona, sobre los titulares de los diarios,
sobre el presente político, la realidad capusottoneana que nos sobrevuela siempre.

Qué dirías de mis fotos, de todo lo que hice para no perderle el hilo a la vida,
para no darle el gusto a la tristeza de estar solos frente a este monstruo que no se ve
pero nos mira de frente para decirnos: no te hagas el boludo, ya te ví.

Qué dirías te esta película rusa de ciencia ficción en lo que se transformó la realidad.

Qué dirías de toda esta gente que ahora pulula en las calles como si nada,
abandonando el barco para inmortalizarse como idiotas.

Qué dirias si te contara que, como no nos vimos,
sigo pensando que estás cumpliendo la cuarentena responsablemente,
sigo esperando que programes ese encuentro tan postergado entre los cuatro.
Qué dirías ahora que, sabemos, Julián nunca conocerá tu casa,
ni festejará a la Nelly cuando lo interpele en la puerta.

Qué dirías de la página de Boris (al fin lo logramos, ja) y su aproximación al siglo 21.
Qué dirias de Vallejos, que parece haberse diluído junto con vos. 

Qué dirías, Mariela, de Trump y su caída bochornosa, de la escuela online,
de lo que dejó de funcionar y todo lo que empezó a funcionar de cero.

Qué dirías de todo lo que floreció en mi patio, de cada hoja, cada pájaro
que buscó guarecerse conmigo.

Qué me dirías, de los libros que hubieras leído durante este tiempo, 
de las charlas que hubiéramos inventado por chat.

Qué dirías, ahora que te sigo extrañando tanto, y que nunca respondí 
(porque era de noche y muy tarde) tu chat desde la clínica, donde me decías:
"los quiero mucho, chicos". 

Yo también, amiga, yo también.
Mucho.
Como todo lo que fue este 2020.

Mucho, muchísimo.Tanto.
Dale, es domingo, está gris, charlemos que, como dijo Carmen Martín Gaite, 
una conversación nunca se termina.
Mucho menos las nuestras.